MISS ARTIGAS por voto popular

La intendenta de Artigas en su casa del barrio Zorrilla

La flamante intendenta Patricia Ayala cuenta cómo los tupamaros dieron la ansiada sorpresa en Artigas. ¿Prioridades?: fomento del empleo, centros recreativos antipandillas, presupuesto participativo y renovación de las utopías

ANTONIO ÁLVAREZ, ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR

Cuando uno pregunta en Artigas por la nueva intendenta Patricia Ayala, todos hablan de ella como si fuera la ganadora de un certamen de belleza: los hombres la elogian sin pudores y las mujeres la admiran con calculada mesura.

De lejos, una cuadrilla de empleados municipales pasa por el frente de su casa. La banda –seis o siete obreros- alza sus manos para saludarla, todos al mismo tiempo, como si estuvieran en una aparatosa coreografía acuática, a lo Esther Williams.

¿Será el erotismo del poder, del que tanto se habla? Ella se ríe cuando le comentan que el número de admiradores creció ahora que el voto popular la instaló en el municipio.
¡Y todo gracias a las 2.500 voluntades que le sacó a su más inmediato perseguidor, el jefe comunal saliente, Julio Silveira!

En pocas horas “La Paty” pasó sin escalas de vecina respetada a celebridad de alcance nacional, la artiguense más popular desde Ruben Paz y Venancio Ramos.

En unas elecciones municipales donde el “mujiquismo” triunfante recibió el duro mazazo de perder dos intendencias por encima del río Negro, apareció Patricia Ayala –una marca de la factoría MPP- para restaurar la calma.

¿Quién es esta mujer de 43 años que habita unas botas y unos apretados jeans, y va camino a convertirse en la nueva jefa política de la zona norte del país?

Para empezar habría que decir que Patricia Ayala es fonoaudióloga. Hace 23 años que desarrolla su actividad profesional. Se fue a Montevideo a los 18 años para estudiar Medicina. Las cosas no resultaron como pensaba y al año siguiente volvió al pago. Por entonces, su mundo de prioridades cambió, se casó y fue madre por primera vez.

Ella lo cuenta así: “Tuve mi gurí y al año siguiente volví a Montevideo a estudiar. Me recibí y en 1989 volví a Artigas decidida a quedarme a vivir acá. Fui la primera fonoaudióloga radicada en la capital departamental. Y hasta hace pocos años, la única”.

En los últimos años, Ayala entró en la política activa, casi un mandato familiar. En octubre salió diputada. Pero hasta hace pocos meses mezclaba trabajo social con el amateurismo del edilato en la Junta Departamental de Artigas.

Ahora como intendenta tratará de hacer “la gran Tabaré”. Piensa ejercer su profesión mientras desarrolla la máxima responsabilidad en el gobierno local. “Vamos a ver si eso es posible. Obviamente, la prioridad será la administración municipal. Me gustaría seguir trabajando con el control de audición a recién nacidos.”

Los Ayala son oriundos de Artigas desde hace varias generaciones. Los padres de Patricia se instalaron en el barrio Zorrilla –o la “La Cuchilla”, como se le conocía antes- cuando ella tenía apenas un año y gran parte del paisaje era campo en estado puro.

El sueño cumplido de casa propia tomó a la familia con varios asuntos pendientes. Uno de esos episodios cambió completamente el clima afectivo de todos.

El padre de Patricia, Gabriel Ayala, trabajaba en el Banco de Previsión Social y formaba parte del MLN – Tupamaros. Cayó preso en 1971 cuando la futura intendenta recién empezaba la escuela. Las cosas volvieron a complicarse cuando Dolores, su madre, también fue apresada y conducida a la cárcel acusada de formar parte de la guerrilla.

Patricia ha sabido atravesar otras tormentas en su vida. Está separada desde hace tres años y divorciada desde marzo, Tiene tres hijos o “gurises”, como ella les llama: un varón de 24 años que estudia Antropología, una dama de 20 que estudia ingeniería.
Los dos viven en Montevideo. El menor, de 17, vive con Patricia en la casa construida al fondo del fortín paterno. El más grande ya milita junto a Patricia dentro del MPP.

Los otros dos tratan de influir en su madre desde otro lugar. Son de otra generación. Están más lejos del 68, son menos realistas, piden menos imposibles.

Venís de una familia muy politizada. ¿Ser política era un destino?
Hacer política suena como algo frío. Mi abuelo fue candidato a la Intendencia de Artigas en 1984. Mi familia siempre tuvo activa participación política. En las elecciones de 2005 fue un tío mío el candidato del Frente Amplio. Y desde que yo recuerdo en mi casa siempre se habló de política. Durante todos estos años trabajé en distintos lugares. Fue edil y como tal recorrí el departamento, integré las mesas de desarrollo. En esta elección me tocó a mí ser candidata y, bueno, salimos…

¿Estabas segura que ibas a ganar?

Yo estaba muy tranquila. No estaba desesperada por los resultados. En 2005, el Frente había perdido por 1.800 votos. Sabíamos que nos iba a ir bien con (Silvio) “Perico” Ríos (lista 2010, sector departamental). La doble candidatura nos permitió articular la voluntad de mucha gente. En Bella Unión el FA es muy fuerte, pero votamos muy bien también acá en Artigas capital y sobre todo en los pueblos más chicos del interior. Fue una muy buena campaña. Sacamos 2.500 votos más que el Partido Nacional, y dejamos tercero al Partido Colorado. Este siempre fue un feudo colorado…

Saliste diputada en octubre pasado. ¿Vas a renunciar a la banca?

Cumpliré algún compromiso y renunciaré. La semana que viene vuelvo a Parlamento porque hay un evento del Parlatino en Guatemala al que voy a concurrir.

¿Cómo fue tu experiencia como diputada?

Brevísima. En marzo ya tuve que empezar mi campaña para la intendencia y asumió mi suplente. Yo estaba pensando en ser diputada, entre otras cosas porque quería cumplir mi compromiso con la ciudadanía. Después, claro, el Frente Amplio decidió que fuera candidata a la Intendencia y las cosas cambiaron.

¿Vos tenías la idea de ser candidata?
En principio, no. Pero los grupos que me apoyaron –MPP, Partido Comunista, entre otros- decidieron era una prioridad. Lo pensé, y me di cuenta que sí, que acá había un desafío muy importante para cumplir. Lo decidí el 19 de enero de 2010. Me acuerdo que en una reunión les dije a todos los que impulsaban mi candidatura que si hacíamos esto era para ganar el municipio, no para otra cosa.

¿Cuánto pesa ser intendenta de un departamento tan lejano al centralismo montevideano y tan afectado como Artigas por los temas de pobreza? Hay que recordar las dificultades que pasó este departamento durante la crisis de 2002.
Artigas ha sido un departamento muy relegado, olvidado por el resto del país. En ese sentido creo que el resultado electoral en Artigas ha sido una primera meta cumplida, porque puso los ojos del país en este lugar, algo que no sucedía desde hace muchos años. Y lo bueno, es que ha sido por algo positivo, y no por las cosas que pasaron en 2002 con la aftosa y demás.

¿Y cuánto pesa representar al Frente en el norte, cuando se perdieron dos intendencias tan importantes como Salto y Paysandú?
Y…es una responsabilidad grande. Artigas sigue dolorida por todo lo que pasó Aquel episodio de la aftosa, aquel mapa pintado de negro solo en el departamento de Artigas en el año 2002 nos dolió mucho a todos los artiguenses.

Hablando de esta primera vez del Frente en Artigas y de una mujer como intendenta, ¿pudiste hablar con Ana Olivera?-Sí, hablé con Ana, pero no sólo con ella. Además hablé con Adriana Peña, la nueva intendenta blanca de Lavalleja. ¡Tres mujeres intendentas! Pero también hablé con otros intendentes varones, como el ganador en Rivera (el colorado Marne) Osorio.

¿Será verdad que las mujeres son mejores para tareas ejecutivas?
Debe ser cierto, sí. (se ríe). Nosotras estamos más acostumbradas a resolver los problemas. Somos más ejecutivas, más prácticas. También creo que en la Intendencia se puede influir más en la vida de la gente que en la diputación. Antiguamente el ciudadano creía que el diputado local era una persona que podía resolver temas de importancia. Probablemente sea así. Pero un intendente tiene oportunidades muy importantes, muy reales, porque el intendente es quien decide hacer o no hacer, es quien puede decir puedo o no puedo.

EL EMPLEO, UNA PRIORIDAD

¿Qué es lo primero que vas a hacer cuando asumas?
Estoy convencida que la intendencia de Artigas, por las características del departamento, tiene que jugar un papel articulador, en especial relacionado al sector productivo familiar y de las pequeñas empresas. Una de las prioridades para el municipio será crear fuentes de trabajo. Durante la campaña electoral lo que más escuché de boca de los ciudadanos fue la palabra “empleo”. La gente quiere laburar y aquí falta trabajo. Y eso es lo que prometí, y lo que voy a hacer.

Supongo que trabajar significa para muchos tener un empleo en el municipio.

No creo que esa sea la solución. La Intendencia de Artigas puede generar empleo sin llenar la plantilla de municipales. Este es un departamento con realidades muy distintas. Una cosa es Bella Unión, que reflotó mucho gracias a Alur. Otra cosa es Artigas y los pueblos del interior del departamento. Allí hay que hacer algo urgente con el trabajo.

¿Tiene algún proyecto en ese sentido?
Ya comenzamos a trabajar para reflotar la cadena avícola en Artigas. Antes de la crisis de 2002, era un proyecto que venía dando muchas fuentes de trabajo. Pero la aftosa y el tornado que vino después desmoronaron todo. Es un proyecto que puede reinstalarse rápido y que daría 200 plazas de empleo directos.

¿Sería una solución público-privada?
Hay que estudiarlo, no tengo problemas con eso. Creo que se puede buscar una forma público-privada. La intendencia y el ministerio de Ganadería tenemos mucho que aportar ahí. Ya hay inversores interesados y está la infraestructura. En todo caso hay que hacer alguna inversión en el frigorífico y hay una incubadora en excelente estado.
Necesitamos ampliar un poco las instalaciones para que produzca más. Esta tarea será una de las primeras que haré cuando me instale en la intendencia.

¿Esto implica poner plata de las arcas de la intendencia?
No necesariamente. A veces es otra cosa y no plata. En Cainsa (Bella Unión) hay un grupo de cien mujeres que hacen cosas en telar realmente increíbles. Trabajan desde hace seis o siete años juntas. Algunas trabajan al aire libre porque no tienen un local adecuado. A lo mejor pasa la ayuda por conseguir un local a través de Mevir. A lo mejor la asistencia pasa por abrir los canales de comercialización. Hay que hacer un esfuerzo muy grande en este tema. Nos va a la vida a los artiguenses en el empleo.

¿Y qué va a pasar con los pozos, el alumbrado, la gestión de residuos en fin, la gestión municipal clásica?
Queremos aplicar el concepto de presupuesto participativo por primera vez en el departamento. Esto supondrá una larga lista de reuniones con los vecinos de toda la región, y también con los funcionarios municipales. Vamos a trabajar para que sean las propias comunidades las que decidan en qué se gasta la plata de obras y servicios. La gente te plantea los problemas de saneamiento. La gente quiere que les des el dinero y ellos ponen el trabajo.

¿Esto va a implicar cambios en la estructura municipal?
Sí, son cambios que estarán presentes en esta etapa de transición que comienza en unos días. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo brindará un financiamiento especial para trabajar en este proyecto. Queremos aplicar un sistema de gestión en red para descentralizar el pago de tributos y la atención al público.

Artigas y Bella Unión son dos culturas muy diferentes. Bella Unión mira hacia Entre Ríos y Artigas es casi brasilera. ¿Cómo va a articular esas culturas?
Son diferentes, sí, desde el origen. El ferrocarril llegó hasta Bella Unión. Allí se asentaron colonias extranjeras que dieron sentido a la cultura local. Eso explicó lo que luego se constituyó como lugares de trabajo colectivo. Artigas es distinta a Bella Unión, y no podemos echarnos culpas por ser diferentes. Tenemos que trabajar hacia la integración de todos los artiguenses. Una cosa que me propongo hacer es trabajar en círculos concéntricos, de afuera hacia adentro, de los poblados más lejanos y más desfavorecidos. No vamos a descuidar Bella Unión y Artigas, pero trabajaremos mucho en el interior profundo del departamento.

¿Cómo sabe que no se va a equivocar?

Algunas cosas me van a salir bien, otras no tanto. Pero lo que me propongo es no perder el contacto con la gente. Difícilmente voy a perder el rumbo así. Yo le digo a la gente: “ustedes estén alerta. Llamen si me ven por el camino errado”.


PANDILLAS & PATYMÓVIL

Los problemas de Artigas no terminaron con la aftosa y la mufa modelo 2002. El desempleo, la ausencia de recursos y la lejanía de todo ha traído en Artigas graves problemas de inseguridad ciudadana.

Hoy Artigas figura en otro top one vergonzante: es el departamento con mayor número de delitos primarios del país.

Según datos oficiales, el 60% de las personas que cayeron presas en el último año cometieron decidieron cruzar la frontera de la ilegalidad por primera vez, especialmente cuando se trata en delitos violentos.

Las pandillas son un azote en el horizonte artiguista. Se trata de grupos de muchachos de entre 15 y 30 años que no estudian ni trabajan, y que pasan el día entero entre las drogas y las resacas de la peor caña brasileña.

Es un fenómeno autóctono, inclusive si se compara con el lado brasileño de la frontera, la vecina ciudad de Quaraí. El movimiento de pandillas alcanza a unos 17 grupos, según datos policiales, y los nombres de esos colectivos tienen el ingenio del ocio no recreativo. Algunos refieren a cuestiones de pertenencia, otros a áreas de acción depredadora: los Finos, los Finitos, los Chuckies, los encapuchados del Ayuí, los de la Biblioteca, etcétera, etcétera.

Le menciono el tema de las pandillas a Patricia Ayala. ¿Qué puede aportar la intendencia desde su lugar?

La jefa municipal ya tiene incorporada la nueva nomenclatura de la izquierda uruguaya:
“Es un tema que tiene que ver con la inclusión- explica- . En ese sentido un primer paso que vamos a dar ni más lleguemos a la intendencia es la creación de centros de recreación barriales. En Artigas todavía tenemos la felicidad de tener campitos para jugar. Queremos implementar estos centros en permanente consulta con la gurisada del barrio. Ellos van a elegir qué hacer en cada lugar. No es la solución completa. También se necesita trabajo, lugares de estudio, de oportunidades”.

Patricia es una mujer de primeras, segundas y terceras oportunidades. La saludan los escolares que pasan por la puerta de su casa. La saludan desde los autos más humildes y los más ampulosos. La saluda hasta un candidato colorado que vive a diez metros de la puerta de su casa y un empresario de las piedras semipreciosas que se acaba de mudar al palacio que construyó en el terreno vecino.

Patricia toma su celular de última generación y llama a un programa radial de Bella Unión. Se trata de la ciudad donde se construyó gran parte del triunfo electoral frenteamplista en las últimas municipales. La intendenta habla con Mirtha, la conductora del ciclo. La mítica ciudad de los peludos de Sendic cumple años. “Un beso para todos allí”, dice y se despide Patricia.

A lo lejos de se ve venir el “Patymóvil”, un viejo Chevrolet en el cual la candidata recorrió todos los distritos del departamento.

Lo maneja la mamá de Patricia y su «copiloto» es su hermana, Alejandra, dos ejemplares más del triunvirato matriarcal que maneja los destinos de la familia Ayala.

Le señalo que el coche convenientemente tiene chapa de Porto Alegre. Se lo digo con tono sarcástico, como un llamado a la regularización de la patente.

Pero está todo bien, todo legal. Dolores, la madre, da una respuesta sencilla y convincente de frontera: “el auto fue comprado en Brasil y no se puede reempadronar acá. Paga una tasa de circulación en Artigas”.

Patricia sabe que en estos días emergentes todos tienen algo para decir sobre ella.

Yo mismo hice la prueba cuando iba rumbo a su casa.

Me detengo a hablar con dos policías. Le pregunto si conocen a Patricia Ayala. Con su mejor cara de carnaval carioca, el uniformado varón es categórico: “es una de las mujeres más lindas de Artigas”.

La agente pasa del comentario machista y agrega un dato revelador: “es ahijada de Mujica. Su madre estuvo presa con Lucía Topolanski”.

Se lo comento a la intendenta. La modestia de Patricia hace desmentir una y otra cosa. Ni es la más linda, ni es la ahijada de Mujica.

“No es cierto que soy ahijada del Pepe”, responde. “Es uno de los tantos bolazos que se tiran por ahí. Mis padrinos fueron mis abuelos, Modesto y Nenena”.

Tus viejos estuvieron presos durante la dictadura. ¿Cómo llevaste esa experiencia?
Mi mamá un año presa aquí en Artigas. Mi padre estuvo once años en el Penal de Libertad.

Vos sos del MPP. Mujica no es tu padrino. ¿Ni siquiera es tu padrino político?
Conozco a Mujica obviamente, pero él no es mi padrino. Mi carrera política tiene que ver con la democracia interna en el Frente. Es cierto, cuando Mujica viene a Artigas se ha quedado en casa. Lucía Topolanski trabajó mucho conmigo en esta campaña electoral. Somos gente muy cercana, pero no tenemos la relación que la gente cree. Así como surgen este tipo de comentarios, surgen otros que son típicos de pueblos chicos, sin base lógica y fundamentación…

¿Por ejemplo?
(Piensa en poco) A mí no me afecta para nada lo que digan de mí…Mi mejor carta de presentación es mi familia. Tengo una familia muy bien constituida. Mis hijos son muy buena gente, muchachos responsables, sanos.

Sos una mujer jefa de hogar, divorciada. ¿Sentís que las mujeres en tu posición son discriminadas?
Artigas está lleno de mujeres solas. Por eso me dan mucha bronca los comentarios de algunas personas sobre mujeres que no tienen compañero. Yo soy consciente de eso. Pero mi vida particular es problema mío. La gente tiene que preocuparse de que sea buena intendenta y nada más.

¿En qué cosa te reconocés artiguense? En el acento brasilero no, por ejemplo.
¿En qué me siento artiguense? ¡En todo! Siempre dije que no me iba a ir nunca de acá y finalmente no me fui. Los que hemos pasado momentos difíciles en la vida no queremos volver a vivirlos. En algún momento pensé: si pasa algo malo, como pasó en los 70, no sé si me iría de Artigas. Por suerte no pasó nada y no hubo que elegir. Me sería muy difícil vivir lejos de mi casa.

De hecho siempre viviste aquí.
Si, mis padres estaban presos y yo viví aquí. Tenía cinco años cuando estuve sin ellos. Con mi padre me reencontré a los 16 años.

¿Lo viste durante los años de prisión?
Muy poco, una vez por año. Mi madre no nos podía llevar más. Pero de alguna forma logramos mantener el vínculo gracias a las cartas.

¿Con quién viviste en ese tiempo?
En el año que mi madre estuvo presa vivimos con mis abuelos maternos y con los padrinos de ella que eran como abuelos prestados. Esta casa se alquiló para generar algún ingreso. Fuimos un poco nómades en ese tiempo. Comíamos un día acá y otro día allá.

Y 35 años después Mujica es presidente y vos vas a ser intendenta de Artigas. ¿Alguna vez soñaste con esto?
¿A quién se le iba a pasar por la cabeza, no? Hace algunos años esto era imposible de pensar. Pero como ocurrió de verdad creo que es un buen momento para renovar los sueños y las utopías. Y soy consciente de las responsabilidades que tengo…

Para tus padres esto es como una revancha de tantos malos momentos…
Son días de muchas emociones y no podés frenarlas. Los lagrimones están bravos…
Por suerte no soy una persona rencorosa. Uno acompañó el proceso desde su lugar y desde su edad. ¿Pero sabés qué? Mentiría si dijera que pasé una mala infancia. Yo tengo recuerdos de haber sido muy feliz.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s